Pues la vida yo idealizo

 

Dame, vida, una ducha de agua fría,
tu persistente desazón,
para acabar con el vacío,
oh, mundo raro,
oh, mundo oculto,
que la vida va en serio.

Arde, mi pecho, arde sin llamas,
apagado y hambriento de amor,
ceniza que aviva,
el desierto que en mí, habita.

Arde en la soledad que nos deshace,
el mundo me parecía pequeño,
de vivaces raíces y sin fronteras.

La distancia no se dibujaba con nuestras pisadas.

Pues nunca quise ver atrás.

Arde, arde el ansia de recorrer caminos por tu piel,
cuerpo que me enloquece,
lo devoraré como la mantis religiosa a su pareja,

Y engendraré rabia y dolor entre el vacío de tus huesos,
Se alimentarán de falsas ilusiones como la sarcástica lotería de tu amor.
Entre mis huesos frágiles, arde;
arde el ansia de creer que la distancia es una ilusión,
Una idea pura;

Pues la vida yo idealizo.

Arde, arde el seco tic-tac del reloj,
y entre tanto, las agujas bailan exaltadas en el limbo del tiempo y la muerte;
arde, con ansia arde,  el recuerdo de aquella fogata en la playa
arde, con ansia arde, la idea de ti misma, aquel ardor sin llama,
Aquella incertidumbre en tus pupilas,

Y la sed de los besos

Que ya no me dabas.

 

Y la vida va en serio,
oh, mundo raro,

oh, mundo oculto,
¿Cuánto todavía queda por aprender de ti?

Prometo caerme y siempre levantarme.

Pues la vida yo idealizo.

 

Y la moneda gira y gira sobre sus cabezas

 

           Y la moneda gira y gira sobre sus cabezas. A veces sale cara. Otras cruz. Siguen caminando sin sentir que su vida está en juego. Cruzan miradas, y para evitar el reflejo de sus cuencas heridas, abren el bolso para sacar el teléfono móvil y evadirse de la realidad. Buscan imágenes de vidas idílicas proyectadas en Instagram. Y la moneda gira y gira sobre sus cabezas. A veces sale cara. Otras cruz. Piensan en sus quehaceres. Se atrincheran en sus mentes como un ferry bien sujeto al embarcadero. “¿Qué pasará mañana en el trabajo? ¿Podré pagar las cuentas?”, piensa él. “¿Por qué mi novio me ha engañado? ¿No soy suficiente para él?, piensa ella. Y la moneda gira y gira sobre sus cabezas. A veces sale cara. Otras cruz.  Se levantan para bajar en la misma parada de metro. No cruzan miradas una vez más. Siguen caminando sin sentir que su vida está en juego.

La vida.

Dos caras.

Una misma moneda.

Y gente sin vida.

Pero que existe.

Perro de caza

Cogió la silla y la lanzó directo al estómago. Agarró a Alba caída ya en el suelo por el cabello.

-Espera un momento.

Se desabrochó el cinturón.

-Vamos nena-dijo el chico jodiéndola.

 

Cuando él se corrió se quedaron allí quietos, sobre el suelo, esperando que llegase la calma anhelada. El chico que forzó y pegó a Alba con la silla es su novio y se llama Raúl. Este se fue a comer doritos al sofá. Alba lo escuchaba reírse a lo lejos, hipnotizado por la caja tonta.

 

Se incorporó del suelo y caminó hacia la cocina por inercia.

-Nena, ¿qué cenamos hoy? -berreó aquel perro miserable.

-Lo que quieras, cielo -respondió sumisa, cual perro de caza.

 

Alba jamás había pronunciado la palabra “no” en los dos años de relación con él. Apoyó todo su voluptuoso cuerpo sobre la barra americana y observó su móvil sobre el suelo con la pantalla desbloqueada y rota.

 

23:39 Fernando

Hola, qué tal? Podemos hablar?

00:27

Sólo quería una opinión. Cuándo una relación empieza por perder la magia… Cómo se puede recuperar? Qué se hace cuando la mente se inunda de incertidumbre?

00:30

Lo siento si fui inoportuno. Veo que me lees y no me contestas. Gracias, un saludo.

 

Había borrado el Whatsapp seis meses atrás por “la salud de la pareja”. La paz había cesado al desobedecer al bellaco.

-Nena, ¿qué coño te pasa que no te siento cocinar?- gritó su dueño.

Abrió la nevera. Estaba vacía.

Y la cacería continuaría.

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