Cerebros de moscas con pensamientos de mierda (pero tolerantes)

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“Acaban de atentar París”, me dijo mi compañera de piso en Sicilia mientras veía una película mediocre de Hollywood el viernes 13 por la noche. Esa misma noche había hablado con Saed sobre el valor de la libertad. Si había escapado de su país de origen (Irán) para trabajar en Italia era por un simple hecho más refutable que un contrato de forma permanente: vivir sin miedo y gozar de la libertad. Al día siguien
teenciendo el móvil.“No entiendo nada” y una imagen de la torre Eiffel deParisfue el primer comentario que observé al entrar en la plataforma de Facebook.

¡Ah! Y banderas. Muchas banderas.

 

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Los medios de comunicación nos tienen manipulados. Habrá libertad de prensa sí. Pero en estos casos estamos ante una evidente “desinformación”. Nos dicen lo que las grandes élites quieren que sepamos. Y la mierda se va acumulando. Hasta que ya no puede seguir ocultándose. Hasta que estalla.

La Islamofobia (término referente a los sentimientos de temor injustificado, basado en prejuicios o falsas concepciones del Islam, que llevan a mantener  posiciones de hostilidad hacia los musulmanes y todo lo relacionado con ellos.“Islamofobia, disfrazada  de modernidad y progresismo que ha sustituido el odio a judíos y gays como estandarte de la  extrema derecha”, como diría el fiscal de delitos de odio de Barcelona Miguel Ángel Aguilar) es totalmente intencionada por los principales interesados en invadir Siria: Estados Unidos con su potente armamento junto con Israel en su lucha con Palestina para conseguir así un pretexto para justificar sus actos y conseguir respaldar sus respectivos intereses. De hecho, en el pasado, Rusia frenó el avance de la guerra dejando claro que Estados Unidos no estaba haciendo gran cosa por resolver el conflicto más que intentar resolver sus propios intereses.  Y entre tanto nos sirven islamofobia como plato caliente todos los días en el telediario del mediodía. Periodistas de prestigio no saben diferenciar en sus artículos entre “árabe” y “musulmán” ¿estamos perdiendo todos la cabeza? ¿Acaso no es evidente que esto no es una guerra entre religiones? La gran mayoría que padece el terror que sacude ISIS a sangre fría son musulmanes. Pero esa no es la cuestión. Sigamos desinformados y sigamos echando la culpa y gritando “terrorista vete a tu país” a una mujer que oculte su cabello con unhiyad en la calle. Cuando contesta que es española y conversa a la religión musulmana nos quedamos como estábamos. Sin entender nada. ‘Las noticias diarias que aparecen en los grandes medios de comunicación relacionadas con el mundo musulmán solo hacen referencia a actos violentos que ocurren en países en conflicto pero que  nada tienen que ver con la cultura y la religión islámica. El Islam no promueve la violencia, sino que anima a fomentar la paz, tal como estableció el profeta’ afirma Mar Cantador, encargada del Departamento Social del Centro Cultural Islámico de Valencia.

 

Cerebros de moscas con pensamientos de mierda. Capitalismo. Desinformación. Compañías petrolíferas. Compañías de armas estadounidenses. Israel, aliado con Estados Unidos,  y su continua guerra con Palestina. Al menos 129 muertos en París y más de 40.000 muertes en Siria.

Y nosotros. El primer mundo luchando por ver quién es el más o el menos tolerante. Un circo para enmarcar en un cuadro.Plataformas en las redes sociales alabando la noticia más sensacionalista tras la masacre “Un misterioso pianista emociona a París tocando ‘Imagine’ de John Lennon”.Deberíamos preguntarnos lo siguiente: ¿qué me informa a mí esta noticia de lo que está ocurriendo realmente en París? ¿Y lo que va a suceder? Nada. Absolutamente nada. Desinformación.Sensacionalismo en estado puro. Lo que vende en los medios de comunicación.Lo que demanda la gente. Mierda que empieza a oler. Y poco después una noticia se precipita sobre nosotros ingenuos “Francia bombardea Raqqa, capital del Estado Islámico en Siria”Pero no pasa nada. Estábamos todos ocupados viendo al encantador pianista mientras la élite tramaba su venganza. Ni más ni menos pagando con la misma moneda.

 

Cerebros de moscas con pensamientos de mierda. Terrorismo pagado con más terrorismo. Y es entonces, cuando entramos en el juego de los principales interesados. Y es entonces, cuando nos volvemos mezquinos y huele a mierda. Pero aquí seguimos y no pasa nada. Total. En la mierda siempre hay moscas revoloteando.

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El vídeo que está dando la vuelta al mundo en las redes sociales y que es de lo más recomendable de prestar 10 minutos de nuestra atención:

https://www.youtube.com/watch?v=LJtUQjJC4a0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RyL

Me llamo “R”, y junto con “L”, anglicismos de “Right” y “Left”, respectivamente, aislamos a la gente de su realidad para ayudar a que se focalicen en su mente sus sueños y deseos más profundos.  Concretamente a nuestros dueños, claro.

Ana se ha roto la pierna y la tiene enyesada. No sé si la tiene llena de dibujos y garabatos de sus amigos, a excepción que lo leyese claro. Tanto yo, “R”, como “L”, somos ciegos. Y poco podemos, por tanto, y muy a nuestro pesar, aportar información al respecto.

Sus movimientos son torpes desde aquella caída en bicicleta. Ana iba muy bebida. ¡ Y tanto ! Se cayó colina abajo del río Turia. Aún tuvo suerte – o no– depende como se mire. Con que la policía  no la multase por conducir bajo los efectos del alcohol. Pero eso es otra historia.

Nosotros la aislamos del bullicio presente en la cafetería de su facultad. Demasiada muchedumbre, ruido de pasos, de sillas arrastradas, palabras y griteríos en  valenciano, platillos apoyando tazas, la máquina del café en funcionamiento, la caja abriéndose y cerrándose…

En cambio, Ana, parece que no forma parte de aquello. Está ahí con nosotros y “The Beatles” estudiando Geografía política. Ella piensa que el “karma” le ha dado una lección y que tiene que centrarse en sus estudios.

Suena el timbre. Se levanta de su silla, y en esto, aparece él.

  • ¿Quieres que te ayude a llevar las cosas?

  • Ella sonríe tímidamente.

  • ¿ Cómo llevas el examen?

En un abrir y cerrar de ojos Ana se había ido dejándonos allí. En la mesa, olvidados de la mano de Dios. Ya no le éramos útiles. Ya no nos necesitaba. No, definitivamente, no.

El camarero observa el vacío. Mirada perdida y fija en el horizonte. Balbucea algunas palabras para sí mismo.

-¡ Domingo ! ¡ Limpia la mesa número 4 !

– Ya va… ya va… Felipe, ya va…

Pasa el paño húmedo y este tropieza contra un objeto. He aquí, el momento en el que nos encuentra el empleado.¡ Dios ha escuchado nuestras plegarias!

Quedan treinta minutos exactos para verla. Se quita los cascos de los bolsillos y se los coloca en los oídos. Así limpia el suelo de detrás del mostrador al ritmo del blues.  Eso sí, sin antes peinarse el cabello y  sacar el desodorante escondido de la despensa. En estos casos es muy importante. Tararea en alto. El jefe se ha ido y puede darse el gusto. Mientras tanto, piensa en ella. En aquella mujer madura y misteriosa para sus ojos. (Ya que nosotros,” R”y “L”, no la podemos ver).

La imagina cercana. Su cabeza apoyada contra su pecho por la mañana. Besos pasionales. Con la lengua. Agua de la ducha, caliente, como sus cuerpos cayendo sobre ellos.

  • Un quinto sin alcohol, por favor,

El arcoíris dibujado en su sonrisa.

-Tome. Unas olivas. Invita la casa.

El roce de sus manos con el cambio de cinco euros hace que acaricie el cielo.

“Mañana más y mejor”, pensó. Cerró la cafetería bajo cerrojo. Tras saludar al vigilante nos metió en sus bolsillos y salió a la entrada a fumar.

Ahí fue cuando caímos al suelo y quedamos perdidos, una vez más, de la mano de Dios.

La señora de la limpieza, la del turno de la noche, nos encontró. Está tan acostumbrada a fijarse en el suelo que no tardamos ni medio segundo en cambiar de manos. Esta vez, sí. Dios escuchó nuestras plegarias. ¡Y a través de la vía rápida!¡Y tanto… ¡Vamos!

Nos dirige hacia los servicios de mujeres. Allí podrá usarnos sin preocuparse si al de vigilancia

Nos dirige hacia los servicios de mujeres. Allí podrá usarnos sin preocuparse si al de vigilancia se le aprietan las ganas de ir al baño.

Nos conecta a su móvil. Pone “El Lago de los Cisnes”  y entramos en contacto con su mente.

Sus movimientos son torpes, pero no importa. Es feliz. Lleva un tutú rosa, pelo recogido en un moño y mallas. Unas voces ganan fuerza. Es la profesora Roberta. Le riñe. Le dice que tiene que mejorar su técnica. ¡Nunca pensó que fuera a añorar aquello! ¡Bella juventud perdida!

Aquella en la cual no supera ni el metro cincuenta, ni en aquella en la que se le presentan unos senos crecidos y turgentes. Pero no importa. Allí, al igual que nuestros anteriores dueños, en nuestro mundo compartido, ella es feliz.

En el lavabo de hombres, quedamos olvidados de la mano de Dios, y esta vez para caer en las manos del vigilante… Que Dios se apiade de nosotros…

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Bomba

“¡Extra, extra! ¡Una bomba en un coche mata a un hombre del pueblo de Porriño!”

 

Allí estábamos. Ella y yo, al frente del abismo. Éramos una bomba de reloj a punto de explotar. Sabíamos que lo nuestro era un imposible. Pero estábamos enamorados.

Siempre nos reuníamos en aquel parque. Un tanto arriesgado. Al otro lado de la calle estaban las chabolas, y al otro, la iglesia evangélica. Si nos íbamos más lejos, su madre echaría en falta su ausencia. Sus hermanos volverían de fútbol hambrientos y ella, junto con su madre, se encargaría de llevar a cabo todas las tareas del hogar. Incluida la cena, por supuesto. Ella ya estaba avisada de que no podría volverme a ver. Pero decir un adiós, ¡uf! Eso, era complicado. Son palabras mayores.

Un coche. El ruido de unas ruedas de goma sobre el asfalto. Unas deportivas asomándose por fuera  y derrapando contra la tierra mojada.

-¡Johny, pásame eso!- le indica el joven de corta edad al otro, más pequeño todavía. Parece asustado.- ¡Jooohnyyy!

-Voy… Voy…

Este último parece inquieto. Sus movimientos son torpes y sus dedos se entrelazan y se estrujan entre sí. Si hubiera un tomate de por medio, sería ya puré listo para untar. Sus ojos observan cada lado, como el árbitro de un partido de tenis.

-Nos van a pillar…

-No digas tonterías. Esos dos piensan que estoy en el fútbol. Tranquilízate un poco.

-¿Y la policía?

– Tranquilo Johny, de eso se encargan el resto. No me interrumpas más, que esto casi está listo. Ese payo no va a deshonrar, a mi hermana.

 

Se acercan las siete y media. Las agujas del reloj entran a trabajar.

Su figura a lo lejos se gira y me sonríe. Abro la puerta, tomo asiento y enciendo el motor.

Explosión de sensaciones.

Lo nuestro es imposible, lo sé. Pero estamos enamorados.

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